Ateneo Republicano

sostenibilidad energetica

Cambiar de modelo

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Estos días estamos viviendo con preocupación la subida de hasta un 30% de la factura de la luz. Se nos ha dicho que este aumento es puntual, y que se debe a diferentes factores: el aumento en la demanda debido a la ola de frio, tensiones en el mercado del gas y la escasa producción de las renovables por falta de sol y viento. Bien, teniendo en cuenta que estamos inmersas en la transición energética hacia las renovables, no es descabellado pensar que este tipo de situaciones serán cada vez más comunes, ya que si no hay sol ni viento, y las renovables producen mucha menos energía que las nucleares o las combustibles, no hace falta ser muy espabilada para saber que: mucha demanda y poco producto = encarecimiento del producto, en este caso, la luz. Partiendo de esa base, tampoco hay que ser muy lumbreras para entender que eso significa que la pobreza energética se extenderá y que cada vez menos gente se podrá permitir encender la luz o tener calefacción en invierno.

la pobreza energética se extenderá y que cada vez menos gente se podrá permitir encender la luz o tener calefacción en invierno

 Nos han hecho creer que la transición energética consiste en cambiar el uso del gas y del petróleo por el del sol, el agua y el viento; y nada más, que es así de simple y que al hacerlo nada cambiará. La verdad es que las energías renovables producen muchísima menos energía, es mucho más difícil de almacenar y los medios de captación de la energía solar, hidráulica y eólica utilizan materiales muy escasos en la corteza terrestre y que no sabemos reciclar, lo cual está haciendo por un lado, que se lleve a cabo una minería intensiva que aumenta las emisiones de CO2, y por otro que estos materiales se estén acabando. El problema es evidente: es imposible que podamos mantener el nivel de consumo actual, y por ende, nuestro nivel de vida.

Siendo positiva, diría que estamos en una intersección, tengo dudas sobre si ya la hemos pasado y lo que deberíamos plantearnos sea volver atrás; en cualquier caso, es momento de elegir: o no dejar a nadie atrás y construir un modelo en el que todas podamos vivir dignamente (y en todas incluyo al planeta y todos sus habitantes), o seguir como hasta ahora y que los recursos indispensables para la vida (energía, agua, vivienda y alimentos) estén en manos privadas, cada vez sean más caros y cada vez menos gente se los pueda permitir. Cuya conclusión lógica es que los precios del mercado decidirán quien vive y quien muere, y por supuesto la destrucción del planeta. Así de simple y trágico.

residuos nucleares

Beneficio público o privado?

Volviendo a la actualidad, y dejando de lado el futuro apocalíptico al que estamos avocadas, lo cierto es que el precio de la luz, más allá de las olas de frio, lo asigna el mercado. Aznar, mediante la Ley 54/1997 estableció el actual sistema de fijación de precios, el cual lo imponen las empresas Naturgy, Endesa e Iberdrola, dueñas actuales del 90% del negocio del sector eléctrico. El hecho de que empresas privadas que solamente miran por sus intereses tengan el control de los recursos básicos necesarios para la vida, es un problema, mucho más cuando la prioridad del Gobierno es beneficiarles alegando que son las generadoras de la riqueza y del trabajo, supeditando así al mismo Gobierno a las necesidades de las empresas en lugar de a las de la ciudadanía, permitiendo que nuestras vidas dependan de los beneficios económicos de las empresas.

Por esa razón, que todas y todos podamos tener una vida digna, pasa, inevitablemente por que todos los recursos necesarios para la vida: vivienda, alimentos, luz y agua se publifiquen, de esta forma se podrían controlar los precios, no se dejaría a nadie sin agua, sin luz, sin comida, ni sin vivienda y habría muchos más puestos de trabajo públicos. Esto abriría la puerta a la igualdad de oportunidades, ya que todas tendríamos las necesidades básicas cubiertas y una vida digna asegurada.

que todas y todos podamos tener una vida digna, pasa, inevitablemente por que todos los recursos necesarios para la vida: vivienda, alimentos, luz y agua se publifiquen

El modelo actual, en cambio, beneficia a la empresa privada y por lo tanto es desigual, no nos asegura una vida digna, y lo único que nos ofrece es más precariedad y más pobreza. Ya lo estamos viviendo, sobre todo las jóvenes, para las que el paro, la falta de oportunidades, la precariedad y el no llegar a fin de mes son cosas que vivimos día a día. La nuestra, la que en teoría es la generación más preparada de la historia, es también la más precaria y la primera generación en la historia que vivirá peor que la anterior.

Las cosas están así, este modelo no funciona, el planeta ha dicho basta y la pobreza y la precariedad no hacen más que aumentar, aunque no queramos verlo, es evidente. Si queremos sobrevivir como especie, si queremos vivir dignamente, es momento de parar, aceptar la obviedad y replantearnos nuestro modelo de sociedad… Puede que ya vayamos tarde.

Créditos

  • Imagen de cabecera: Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 
  • Residuos nucleares: Imagen de Dirk Rabe en Pixabay 
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Heriberto
Heriberto
3 meses hace

Pienso exactamente igual que tú, un artículo concreto que habla de un gran problema del que se podía hablar largas jornadas, pero, que transmite perfectamente el mensaje claro y directo.

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