Ateneo Republicano

Ribera_Insumisa

Movimiento Feminista en Tudela

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Ya el siglo pasado, allá por 1960, las mujeres comenzaron a organizarse en Tudela. Las asociaciones de mujeres nacieron en las diferentes zonas de esta ciudad: Asociación de Mujeres de Santa Ana (1962), Asociación de Mujeres del Barrio de Lourdes (1964), y Asociación de Mujeres de Griseras (1977). Crearon espacios para que las mujeres se juntaran, hablaran y se formaran, espacios seguros, de empoderamiento y sororidad; desarrollaron una red de ayuda y apoyo entre mujeres de Tudela que han mantenido viva hasta la actualidad.

Años después, en 1979, surgió la Asamblea de Mujeres, con una filosofía y una organización diferente a la que hasta entonces se conocía en Tudela, durante 40 años han estado alimentando la lucha feminista y concienciando a la población. Todas ellas son las predecesoras y las artífices de lo que hoy somos, con su trabajo han tejido una red de mujeres concienciadas, han educado a sus hijas, a sus nietas, a sus sobrinas… y han concienciado a la ciudad de Tudela en la igualdad y el feminismo. En aquella época ser feminista no era algo fácil, la lucha de las mujeres estaba estigmatizada y eran muy pocas las que alzaban la voz reivindicando igualdad de derechos y oportunidades. Como mujeres jóvenes de esta ciudad nos sentimos orgullosas y agradecidas del trabajo realizado por ellas, ya que si el Movimiento Feminista de Tudela existe es gracias al sacrificio y voluntad de todas y cada una de ellas.

A finales de 2017 Ribera Insumisa nació como respuesta a la necesidad que teníamos algunas chicas jóvenes de Tudela de crear un espacio en el que juntarnos, hablar de nuestra problemática como mujeres jóvenes de esta ciudad, discutir, deconstruirnos y cuidarnos en colectivo. Nos sentíamos oprimidas, teníamos miedo y rabia por no poder andar libremente por la calle; sentíamos que existía la necesidad de construir un espacio en el que juntarnos, y que de esa rabia, esa tristeza y ese miedo saliese algo positivo, algo que tuviese la capacidad de cambiar nuestra sociedad. Quisimos construir un espacio seguro, feminista y en el cual nos sintiésemos libres. Teníamos la esperanza y la ilusión, de que ese espacio, que no era algo físico, sino personas que formaban un colectivo, pasase a ser algo cada vez más grande y que poco a poco transformase la sociedad tudelana.

» el movimiento feminista mostró que el “si nosotras paramos se para el mundo” no era un mero eslogan publicitario, sino que era algo real «

Al igual que en el resto de Navarra, el 8 de marzo del 2018 no dejó indiferente a nadie, miles de personas llenamos las calles de Tudela durante todo el día, hicimos huelga laboral, estudiantil, de consumo y de cuidados. Fue toda una revolución en lo que a huelgas se refiere, el movimiento feminista mostró que el “si nosotras paramos se para el mundo” no era un mero eslogan publicitario, sino que era algo real. Las mujeres llevamos sobre nuestros hombros el peso de los cuidados, que son los que hacen que este sistema se mantenga en pie.

Demostramos que sin el trabajo gratuito que nosotras realizamos (o más bien, que nos han obligado a realizar), el mundo se pararía. Logramos poner en valor los cuidados, logramos poner encima de la mesa la realidad de un mundo en el que el trabajo que mantiene el sistema en pie es el menos valorado y no es asalariado, y cuando lo es, lo es precariamente y lo realizan sobre todo mujeres migrantes, algunas de ellas en condiciones de esclavitud. Las huelgas del 2018 y 2019, pusieron de manifiesto que esta situación es insostenible, que es necesario que la sociedad entera se responsabilice de los trabajos de cuidados, que es necesario traer al centro a las mujeres migrantes cuyos trabajos y rostros se invisibilizan; que la violencia no es solamente la violencia física que ejerce un hombre sobre su mujer, que existen muchos tipos de violencias: revictimización de las mujeres violadas por parte de los jueces, pobreza femenina, familia nuclear, homofobia y transfobia, violencia institucional tomando medidas basadas en el control social, leyes de extranjería…

Estas huelgas, y los mensajes que se han socializado gracias a ellas, nos han hecho darnos cuenta de que lo que está en el centro de esta sociedad no son las vidas de las personas, sino los intereses de las grandes empresas. El consumo y el dinero son los ejes centrales de nuestra sociedad, en función de eso se estructura todo lo demás. Y nosotras nos hemos dado cuenta de que así no podemos vivir, que este sistema nos relega a un segundo plano y que literalmente nos mata. No podemos seguir viviendo en un mundo en el que es más importante tener muchos likes en Instragram que qué a diario mueran personas en el Mediterráneo o que mujeres sean violadas si van solas por la calle. Queremos una sociedad en la que la vida esté en el centro, con todo lo que eso significa. Las necesidades básicas de todas las personas tienen que estar cubiertas, todas y todos debemos tener los mismos derechos y oportunidades, y eso es responsabilidad de toda la sociedad.

El feminismo nos ha abierto los ojos a muchas, y aunque al principio nos hicimos feministas porque teníamos miedo y nos sentíamos oprimidas, nos hemos dado cuenta de que nosotras también oprimimos. Nosotras, mujeres blancas de Tudela con cierto poder adquisitivo, somos privilegiadas y los privilegios siempre son a costa de alguien. Así llegamos a la interseccionalidad, a darnos cuenta de que nosotras oprimimos y somos oprimidas. Nos sentimos incómodas, nos sentimos interpeladas, y nos damos cuenta de que no somos solo víctimas. Nuestra lucha feminista no va solo de que podamos cobrar lo mismo que los hombres y de que podamos andar tranquilas por la calle por las noches. La lucha feminista va mucho más allá, la lucha feminista te hace empatizar, te hace darte cuenta de que este sistema, al igual que nos mata a nosotras, mata a otras y otros, y que nunca lograremos la igualdad real sin cambiar las cosas.

Y una vez que lo ves ya no hay vuelta atrás, la lucha feminista y el movimiento feminista son eso: una contradicción y una toma de conciencia constante, en colectivo y desde abajo.
El 8 de marzo del 2018 fue el inicio de algo, ese día removió algo en todas nosotras; se creó Bagara, y junto con ellas y el resto de asociaciones comenzó un trabajo en común que ha durado hasta hoy. Eso es lo que ha conformado el Movimiento Feminista autónomo de esta ciudad, el cual es plural y diverso, y muy prematuro. Seguramente haremos miles de cosas mal y alguna bien, pero la filosofía y la fuerza que nos mueve es, como diría una compañera y amiga de Ribera Insumisa: “cambiar el mundo”, o al menos cambiar un poco la conciencia de las y los que nos rodean; pero, al fin y al cabo, ¿no es eso cambiar el mundo?


Edurne León Sánchez, (integrante de Ribera Insumisa-Erribera Intsumisoa)

Para saber más: Ribera Insumisa en Facebook y Twitter

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